Argentina, la partida ….

El veintidós de enero nos despertamos temprano, honestamente no descansamos mucho la noche anterior, sin embargo, poco antes de que suene la alarma saltamos del colchón como si nos hubieran inyectado una buena dosis de adrenalina.
Dije saltamos del colchón? Si, exactamente saltamos del colchón, para ese día lo único que nos quedaba en el departamento era un colchón prestado, cosas para tirar, ropa para poner en la valija y el lavarropas que tenía un pie adentro y el otro afuera, casi como nosotros.

 Tuvimos un día agitadísimo! … Armé y desarmé mi valija unas 4 veces, tenía q decidir qué se venía conmigo al otro lado del mundo y que no! Traté con todo mi corazón de hacer la mejor selección en función de la nueva vida, pero estoy completamente segura de que me equivoque en algunas cosas.

 El transporte nos buscaba de casa 1:20 de la madrugada….

Después de haber despejado un poco el departamento con Ale, haberme dado una ducha, haberme sentado encima del equipaje para poder cerrarlo y dar una vuelta sin sentido por el lugar, decidí que era un buen momento para dejar salir un poco la nostalgia que sentía.

En casa, con nosotros estaba nuestra amiga Miri, lo que colaboró a la emoción de la despedida, a la que vamos a llamar de ahora en más el “hasta pronto” … ya que al hogar y los amores los llevamos con nosotros siempre!
Ale estaba imparable, se había ocupado prácticamente de todo los últimos días y este no era la excepción, esto fue porque yo estaba muy enferma, no había encontrado mejor momento que este… como dicen por otros lugares “shit happens”.

Nuestras cabezas estaban funcionando a mil revoluciones por minuto, constantemente se escuchaban frases como: ‘tenemos que llevar esto’, ‘donde dejé tal cosa?’, ‘esto hay que tirar’; ‘nos servirá llevar esto?’…  así una y otra vez.
Recibimos muchas llamadas, mensajes, visitas cortitas y mimos en el medio del caos, fue reconfortante, eran como ese oasis en el desierto.

Finalmente cerramos el departamento y bajamos, estábamos los tres, Miri, Ale y yo, una vez abajo con Miri nos pusimos a moquear, es esa mezcla de sentimientos de los “Hasta pronto”.
Ale subió nuevamente a dar una última ojeada, como para irnos más tranquilos – aclaro que no sirvió mucho –
Entre abrazos, lágrimas y risas llegó el transfer que nos llevaba al aeropuerto y cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos arriba sentados y en marcha, dejando atrás la calle en la que vivimos hasta ese día y la ciudad en la que vivimos los últimos años.

Ezeiza! Finalmente llegamos, cargábamos cada uno una valija y una mochila, hacía frío o al menos eso me pareció… esperamos a Nico, un lindo encuentro antes de partir, después de un rato de conversación y despedida decidimos que era momento de hacer el check in, previamente fuimos a un puestito en el que nos envolvían las valijas con un film verde furioso para protegerlas practicamente de todo lo que les pudiera ocurrir.

Check in y a la puerta de abordaje, las ansias seguían creciendo, llegó entonces el momento crítico, pasamos por migraciones donde sonreímos con cara de nada al que nos selló el pasaporte, nos sacó la foto de partida y nos tomó la huella digital del pulgar derecho, por suerte eso fue un abrir y cerrar de ojos! … Posteriormente pasamos por el control, yo pasé como si nada, puse mi mochila en la cinta y pasé por la puertita, nadie me dijo nada y cuando me di cuenta ya estaba del otro lado!
La historia de Ale fue distinta, pasó por la puertita, le hicieron vaciar los bolsillos, dar una media vuelta, decir el abecedario de atrás para adelante y bailar la conga, pero luego de unos 5 o 10 minutos ya estaba conmigo más cerca que antes de concretar nuestro plan.

8.30 am!! Subimos al avión,tuvimos una suerte tremenda en conseguir esa promoción en primera clase! Estábamos muertos, nos sentamos en el avión y caímos cual blancanieves con la manzana, no recuerdo el momento en el que despegamos y es una pena porque seguramente fue memorable!

15 horas después (horas en las que dormimos, comimos, dormimos, comimos y dormimos nuevamente), llegamos a Sydney!!!! Cuanta emoción ver ese paisaje desde arriba a la hora de aterrizar, ver la bahía, el opera house, el westfield …. Minutos después me descompuse un poco por la presión, el movimiento y las ansias! … bajé del avión medio verde…. Pero ya estábamos pisando Oceanía y las mariposas en el estómago se hicieron sentir!

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