Hello Sydney!!!

Bajamos del avión y miramos todo, hasta las paredes nos parecieron maravillosas y no estoy exagerando. Caminamos a través del pasillo que nos llevó a migraciones, en la casilla correspondiente entregamos nuestra arrival card y nuestro pasaporte para que lo sellen, habíamos declarado absolutamente todo! (Hasta los dos dulce de leche de tres gramos y medio que nos dieron en el avión.) Con lo cual, lo posterior fue rápido, pasamos por un puesto y completamos un formulario, respondimos un par de preguntas y cuando nos quisimos acordar un guardia de seguridad nos estaba diciendo de forma muy entusiasta: Welcome, enjoy Sydney! ..

Cruzamos la puerta y estábamos nada más y nada menos que en Sydney, con nuestra valija, nuestra mochila, nuestra cabeza mareada y toda la alegría del mundo!

Fuimos al hostel que habíamos reservado, hay que destacar que no nos decepcionó en absoluto.  Compartimos una habitación con cuatro personas, una pareja de ingleses y dos personas más que fueron rotando durante la estadía, los ingleses fueron parte importante de nuestras primeras conversaciones “largas” en ingles en esta nueva etapa.

 Estuvimos en Sydney por 72 horas, lo que dura la visa de tránsito gratis y tuvimos la suerte de que uno de esos días fue el Australia Day! Caminamos por todas partes, sacamos fotos, abrimos la boca en forma de “O” cuando llegamos al Opera House y al Harbor Bridge, bueno voy a decir la verdad, veníamos con la boca abierta desde que bajamos del avión…

El sábado 26 de enero nos pasamos el día paseando, habían eventos por todos lados y gratis.Esa tardecita fuimos a un concierto de música clásica al aire libre,  nos encontramos ahí con Lisa y Robert (los ingleses), lo pasamos bárbaro! El lugar estaba llenísimo, todos estaban de picnic sentados en sus mantas, comiendo, tomando vino en copas (si, en copas) y disfrutando del evento… fue maravilloso!!!
En la calle durante todo el día la gente anduvo con banderas, ropas estampadas con banderas, banderas pintadas en la piel, banderas banderas y más banderas … parecía como si todos se dirigían a ver la final de un mundial de fútbol.

Llegó el tercer día y tuvimos que partir, por un lado queríamos quedarnos pero por otro lado teníamos muchas ganas de llegar a New Zealand!
Habíamos sacado los tickets para volar con Lan a las  9 am, pero cuando llegamos al aeropuerto, de forma muy amable (cosa extraña para nosotros en lo que atención al cliente respecta), nos dijeron que se había suspendido el vuelo y que viajaríamos al mediodía con Air New Zealand. (Buenísimo! pensamos, pero dijimos: OHHH 😦 … Ok, no problem) Acto seguido nos dieron a cada uno un voucher de $15 en restaurantes del aeropuerto, por supuesto tuvimos un gran desayuno!

El vuelo duró 2 hs 38 minutos y estuvo excelente, muy buen servicio y eso que estábamos en clase turista, así que como dicen por ahí: “no hay mal que por bien no venga”. Gracias Lan por suspender el vuelo!

Pasadas las  2 hs 38 minutos de viaje, en el que incluso almorzamos y miramos una película … llegamos a New Zealand!!!!

What an emotion!!!!!!

Pero ese sera otro capítulo…

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