Venecia parte I: Las Góndolas

Corría septiembre de 2012 y andábamos paseando por el viejo mundo haciendo check a diestra y siniestra en nuestra “bucket list”. Le tocó el turno a Venecia (*suspiro de claramente tenemos que volver en temporada de carnaval*). Si bien a la hora de comparar nos enamoramos más de Florencia, el encanto de una ciudad rodeada de cientos de canales es indiscutible.
…El espectáculo que vivimos en Venecia todavía me dibuja una sonrisa en la cara, pasó muy rápido, como todo lo bueno vio?

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No les voy a contar sobre la historia, geografía o arquitectura de este lugar porque cada tema se merecería un entrada a parte. Además me agarría “dedorragia” porque son tópicos que me apasionan y no pararía de ahondar en miles de detalles que probablemente no les interesen en absoluto :P. Con lo cual decidí contarles solo 3 de todas las cosas que amé de Venecia en por supuesto tres entregas cortas….

… Primeraaa…. (Leáse con vos de folclorista argentino)

Las Góndolas

 Oooh las góndolas (*pupilas con forma de corazoncito*)…. estas embarcaciones que miden 11 metros de largo fueron el principal medio de transporte de Venecia durante varios siglos, en el siglo XVI había más de 10.000 góndolas en Venecia. (Trato de imaginarme el tránsito, porque vamos que los canales son los mismos de antes, así que habrá sido una especie de Corrientes y 9 de Julio!). Actualmente circulan por los canales alrededor de 400 de ellas y están dedicadas casi de forma exclusiva a los paseos turísticos.

Aunque no se entienda nada sobre embarcaciones (como es mi caso), es imposible no admirar una góndola, especialmente cuando es de construcción totalmente artesanal. Dato curioso, su valor puede ir desde los 30.000 hasta los 100.000 euros.

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El hierro de la proa es un poema en sí mismo, simboliza la forma de la S del gran canal, los seis barrios de Venecia, el gorro del Duque, el puente de Rialto y la isla de la Giudecca.

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Ustedes se preguntarán “¿Por qué todas son negras?” En 1630 una ley estableció que todas las góndolas debían ser de este color, por un lado porque expresarían el luto por la peste que azotó Venecia en 1520 y por otro para terminar con la competencia que había entre algunos nobles que se peleaban por quién tenía la góndola más ostentosa. Hoy por hoy hay algunas de otros colores, de hecho hemos visto una blanca! sin embargo, no es lo más común.

Mamá, papá… descubri mi vocación, quiero ser Gondolero! (bueno gondolera)

Jaaaaa no es así de fácil la cosa!

Ser Gondolero no es moco de pavo (todavía no entiendo bien esa expresión), para esta profesión se requiere un buen estado físico, dominio de técnicas de navegación y aprobar un examen de cultura general, además se valora el manejo de idiomas y conocer en detalle la historia de la ciudad (por supuesto!). Hasta hace un par de décadas esta profesión se pasaba exlusivamente de padre a hijo, hasta que se aprobó una norma mediante la cual había que pasar un proceso de selección interesante para poder dedicarse a esto para vivir. En primer lugar hay que pasar el examen para entrar a la Escuela de Gondoleros (escuela que no es gratis y dicho sea de paso aparentemente es bastante cara), cuando finaliza la formación en la escuela se realiza una especie de concurso por oposición para elegir a los aspirantes. Aproximadamente se presentan 150 anualmente, de los cuales son seleccionados unos 4 o 5 que luego adquirirán oficialmente el título de gondoleros. Estos afortunados son los que luego de sacar la licencia (claro, primero necesitan el título y después sacan la licencia), finalmente usarán el fantástico uniforme de trabajo: Pantalones negros, camiseta con rayas horizontales y un sombrero de paja con una cinta.

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Gondoleros de recreo… nótense los uniformes en los asientos esperando por ellos…


Las góndolas son parte esencial de la magia y del paisaje pintoresco que nos regala Venecia, el reflejo que devuelve el agua, el gondolero remando con la gracia exclusiva del gremio… verlas en el gran canal deslizarse con esa suavidad característica, inevitablemente te tiene que quitar al menos un suspiro.

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