Venecia parte II

Nuestro paso por esta ciudad fue breve, pero no por eso menos importante, nuestro estilo de viaje es el que como argentinos denominamos “gasolero” … amamos viajar así, no somos de hoteles, preferimos hostels y bed and breakfast, nos movemos caminando, en colectivo, en trenes… no comemos en restaurantes, buscamos puestitos de comida típica, panaderías, cafeterías… entramos a los supermercados y los recorremos a modo de aventura, descubrimos mil y un cosas nuevas explorando góndolas, observamos a la gente local  y sus carritos, pedimos opiniones y recomendaciones a la hora de elegir, vamos a fruterías y compramos frutas que no habíamos probado antes y amamos hacer picnics mientras observamos el movimiento cotidiano de una ciudad a la que no pertenecemos pero de la que nos llevaremos un pedacito en nuestras memorias. (Especialmente en las memorias de las cámaras fotográficas 😛 ) …

Así anduvimos por Venezia (Si, con z), no paseamos en góndolas pero disfrutamos el paisaje que nos regalaban, sin embargo anduvimos en ‘Vaporetto’!

Aquí con ustedes el protagonista de este post, el “colectivo” de Venecia! .. me brillaban los ojos cuando sacamos los tickets. Como la mayoría sabrá o se imaginará en el interior de la ciudad no hay tráfico rodado, con lo cual la gente se transporta en embarcaciones. El colectivo es conocido como Vaporetto. La emoción de tomarme el colectivo en Venecia definitivamente no se compara con la emoción que me daba tomar el colectivo Oeste en La Plata para ir a trabajar (?).

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El primer vaporetto que navegó por los canales de esta ciudad fue el “Regina Margherita” en 1881 de la empresa ACTV, así nació el transporte público en Venecia. Actualmente casi todos los vaporetti que navegan allí son de la misma compañía, que es la que gestiona el transporte público de la ciudad que además incluye taxis acuáticos, battelo foreneo (es como un vaporetto pero con mayor capacidad y más alto y no circula adentro de Venecia es más bien para llevarte a las islas “foráneas”, y como no tiene que pasar por debajo de los puentes de los canales internos puede permitirse ser más alto) y las motonaves que serían lo opuesto a este último, se usan para pasar por los canales bien estrechos y por supuesto pasan tranquilas debajo de los puentes.
Se llaman Vaporetto porque inicialmente eran impulsados a vapor, por supuesto en la actualidad todos poseen motores diesel… (gasoleros como nosotros :P)

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Habíamos llegado a la mañana bien tempranito en un tren desde Florencia, la magnífica vista del gran canal nos recibió, las mariposas se revolucionaron en mi estómago y emprendimos paseo.

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Después de haber caminado por muchísimos recovecos, haber pasado por un montón de puentes, luego de haber cruzado de islotes chiquitos al camino principal y viceversa una y otra vez… después de habernos perdido un par de veces y en el medio haber apreciado Santa María de la Salute y muchas galerías de arte chiquitas en el camino, después de haber caminado mil días en un día terminamos en la plaza de San Marcos y fue ahí donde dijimos… volvemos caminando o nos tomamos el Vaporetto?? … no había nada que pensar, cuando nos quisimos acordar ya estábamos sentados esperando el “micro” con los pasajes en las manos y con una sonrisa de oreja a oreja.

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Llegó el barquito, subimos y por supuesto no conseguimos asiento, nos acomodamos parados en la cubierta junto a una ‘centena’ de personas en nuestra situación, nos amañamos para no quedar en el medio sino en el “balconcito” y recorrimos así el gran canal. Mientras nos alejábamos de la plaza de San Marcos nos fuimos deleitando los sentidos con la escena, los colores, las ventanas venecianas, la arquitectura tan única, muellecitos pintorescos… en el canal veíamos en simultáneo góndolas, lanchas, “fruterías”, otro Vaporetto yendo en dirección opuesta, diversas embarcaciones siguiendo cada una su ruta, todos siguiendo una coreografía ‘espontánea’ y delicada.
Creo que nunca disfruté tanto un tramo en colectivo! 

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Venecia nos regaló un día maravilloso que quedará para siempre en nuestra memoria.

Pero que no crea esa fascinante ciudad que solo me acuerdo de las maravillas, los que me conocen saben que mi mayor carga en esta vida es mi buena memoria (?) …  Recuerdo las ráfagas de “perfume” proveniente de los canales que nos invadían como quien no quiere la cosa mientras sacábamos fotos y tratábamos de movernos entre el hormiguero de gente. Recuerdo que de tantas personas en las callecitas, por momentos se te despertaba el jugador de rugby que llevás dentro y te daban ganas de meterle un tacle a más de uno para poder caminar en paz aunque sea 10 metros…. tampoco me olvido que no habían baños públicos y que para acceder a uno tenías que pagar y tampoco me olvido que para entrar incluso a la iglesia más fea te cobraban como 10 euros ….

Igual ‘no hard feelings’… sin resentimientos, en la balanza pesa muchísimo más lo bueno, lo mágico, lo misterioso. Venecia nos llenó los sentidos, nos fascinó y nos dio más de una excusa para volver…  El carnaval nos espera!

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